Monday, November 2, 2015

Bon Bini Aruba

La madrugada en Dallas tenía perspectiva de tormenta. Pensé en tomar algunas fotos desde el avión cuando este se elevara, pero estaba muy nublado.   Haciendo un recuento de lo que yo llame mi aventura, me dio un balance muy positivo y me abrió una visión desconocida para mi. En el camino a Venezuela hacía escala en Aruba para tomar una conexión para Maracaibo.
   Estando en la cola de inmigración en Aruba, había un local que estaba entreteniendo a los pasajeros con su charla y consejos de la Isla. Como que habían muchos pasajeros americanos  ingresando, estos estaban preocupados por si habría suficientes taxis para todos. LLegó un vuelo de Laser y los pasajeros los formaron en sentido contrario a como estábamos nosotros, de pronto la charla del local cambio y le señaló a los pasajeros norteamericanos que estaba delante de nosotros que esa cola era de venezolanos les dijo “su país los mercados no tienen comida, ellos vienen a comprar papel toilet y pañales aquí, se imaginan los pobres bebés sin pañales” . Mi esposo y yo nos miramos... que podíamos alegar? Yo mire mi pasaporte y me dije “no, porque esconderlo” . Mi esposo me dijo “lo que me molesta es que seamos el tema de conversación. Mira esos de allí no tienen con qué limpiarse el rabo”.  Pero la realidad traspasa las fronteras. Me apene por esos venezolanos haciendo cola aparte, asignándoles un puesto de entrada exclusivo para ellos y señalados de alguna forma poco positiva. Días más tarde salía la noticia que tres venezolanos asaltaban el casino del Holiday Inn.
     Todo esto me hizo pensar en qué quedó nuestro país? Salíamos de él con orgullo  hacer turismo y teníamos como hacerlo. No éramos señalados por cosas negativas, ni exportamos ladrones. Nuestro gentilicio se ve afectado por unos paisanos  que tienen otros valores donde el vivismo y el camino fácil, como lo es robar, es su modo de vida. De los compatriotas que son tratados de forma especial porque van a resolver de alguna manera su día a día, qué puedo decir, nuestros vecinos nos ven con compasión.
    Si no comenzamos a producir lo que necesitamos de nuestra cesta básica, este problema no se va a resolver. El dolar viajero se ha convertido en el resuelve de muchos, donde no lo traen para venderlo sino que compran bienes que aquí no se encuentran.


Ing. Ana Cecilia Martínez MSc.

  Maracaibo - Edo. Zulia

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