Actualmente, los valores son como un paisaje borroso que
se esconde tras la neblina. A duras penas ésta permite ver el perfil de la
ciudad que se esconde detrás. Mucha
gente predica que el ejemplo es la mejor forma de enseñar valores, pero actualmente esta es una sociedad donde lo más importante es ser
joven, con buena presencia y demostrar que se tiene un poder adquisitivo
holgado. Sí, no cumples con estos parámetros eres molde roto. La presión del grupo, cuando se es joven,
puede mas que cualquier ejemplo.
Esta presión social me lleva a cuestionar
qué estrategia se debe emplear para que
los niños y los jovenes asuman los valores como se asume el instinto de
conservación. Cómo mantener los principios
y no dejarse conquistar por el facilismo del trueque o acallar la
conciencia y obtener lo que se desea. Y...dirán el ejemplo? Qué piensan los hijos de aquellos
padres que pasaron “toda la vida trabajando por un sueldo ínfimo, defendiendo lo
que pensaban... de qué les sirvió”. Para el joven la presión social puede más que el “ejemplo”.
Los tiempos cambian, los jóvenes de hoy
son diferentes a los de generaciones anteriores. Ellos muestran y dicen lo que
hacen y quieren que todos se enteren a través de las redes sociales. Estas
vanaglorias producen envidias entre aquellos que por diversas razones no lo
logran, pero lo desean. El camino más
expedito al éxito es la suplantación de la identidad, el robo de la propiedad
intelectual y hasta el uso de títulos universitarios forjados y currículos
falsos. No temen no saber cómo ejercer un cargo o labor. Una vez que son los
jefes, que los otros trabajen. “Ya Llegaron a donde hay”.
La política y su demagogia tiene
incidencia en la perdida de valores. Digo esto porque Venezuela es un país de
jovenes. Ésta población alcanzó la edad de optar a un trabajo y les es difícil
conseguirlo. Pero a todos nos fue difícil y las razones: no se tiene
experiencia, otros están mejor capacitados. Encontrar trabajo en un medio
competitivo y con adiestramiento era difícil, pero lo logramos. Eso lo pasaron
todas las anteriores generaciones. No hubo “Ley del Primer Trabajo”. Ahora,
no es importante si cumples con el perfil.
Entonces se debe hacer hincapié en lo
importante que es que el joven se capacite y se prepare para el reto. No tiene
que ser universitario, puede ser artesano, técnico medio o superior. Debe saber que competir en buena lid , es
beneficioso y gratificante. Beneficioso
porque aprendes que lo que te propones lo puedes lograr. Gratificante porque tu
autoestima se reafirma. Lo que tienes te lo debes a ti y no a un fulano o a un
partido político que te lo va a venir a cobrar mas tarde. Así, no se construye un país.
En
el aprendizaje de los valores algo que debemos aprender a diferenciar es
la envidia y la ambicion. Las dos la mueve el mismo sentimiento; querer, desear
algo. Se diferencian porque la primera es su forma negativa: Quieres algo y no importa que destruyes para
obtenerlo. La segunda es su forma positiva: Quieres algo y trabajas para
lograrlo. Debemos tener ambiciones, dentro del contexto de lo que se puede
lograr. Plantearnos metas y evaluarlas
cada cierto tiempo para redefinir las estrategias. Para lograr la Venezuela que queremos tenemos
que ambicionar, desear ser o tener algo por nuestros propios medios.
Ana Cecilia Martínez
Ing. de Sistemas Ms.
