ATRAPADA POR EL DESTINO, O CASUALIDAD
Desde hace años yo decia que la situacion de Venezuela no iba a tener una salida feliz. Cuando se radicalizó el problema, leía constantemente de un proceso de liberacion con una fuerza externa. Ahora esto lo llaman el evento. No lo llamo invasion porque llevamos 20 años invadidos. Claro, según la perspectiva que se vea, para el régimen no considera invasion al contingente cubano, chino, iraní, farc, eln y terroristas del medio oriente que comparten nuestros espacios y medios de trabajo. Ya que nos han desplazado de estos espacios.
Desde noviembre tenía programando un viaje a USA para arreglar asuntos personales. Debido a multiples inconvenientes se fue rodando la fecha y el tope era febrero del 2019. Salí de Venezuela el 26 de febrero, despues de haber perdido 2 boletos y la reservacion de hotel por el insolito hecho que no aceptaron en Avianca el nombre de mi boleto porque no coincidia con el de mi documento de identificacion. He viajado indistintamente con mi nombre de soltera o de casada y nunca me habian puesto este impedimento. Perdí mas de $400 y el seguro tampoco respondio. Personalmente creo que ésta inconveniencia tuvo una manita de ayuda desde Maracaibo. Alguíen no le convenia que yo viajara. Como si yo no tuviera intereses propios que resolver.
Así que programé esta segunda salida pero solo comprando el ída y vuelta. No voy a negar que tambíen tuve inconvenientes menores. Pero me armé de paciencia y siémpre pensando que antes de favorecerme me van hacer daño. Así mi primera diligencia tuvo su inconveniente. Alguíen declaró que mi tarjeta la habían robado. Y me dejaron en la calle. En USA sin tarjeta (débito o crédito), ni teléfono inteligente no eres nadie. La vida se te hace cuesta arriba. Debía esperar 5 días hábiles para que me la entregaran. Entonces mi itinerario se vio afectado y el tiempo se extendió. Yo debía regresar el día 5 de marzo. Aquí se confabularón las estrellas y el destino.
El jueves de esa semana ocurrio el méga apagón y todas las consecuencias que este trajo. Toque puertas para obtener ayuda, ya que no se cuando pudiera regresar. Una se abrio y otras, las de confianza que creia que me abririan, debido a lo transitorio de la situación, con gusto simplemente me sacaron el cuerpo. No consideraron para nada lo insolito de la situacion para tenderme la mano. Por ello digo siempre antes que: favorecerme... Encontré gente muy solidaria y presta a ayudarme, de darme posibles salidas a mi problema. No eran familiares, eran desconocidos. En este momento recuerdo a la niñera nicaraguense de Gainesville que me contó su salida en el primer gobierno de Ortega, ella me dijo que: 'sus suegros nunca se interesaron por ellos'. Aparte de las reflexiones a que ésto me lleva, también pienso en las acciones que debo tomar sean acertadas.
En Venezuela hay optimismo que ésta será la última batalla, pienso lo mismo. Me preocupa los que quedaron porque no se cual sera el cósto que deberan pagar. Aunque ellos aparentemente no ven peligro, solo ven los inconvenientes que se han generado en la distribucion de alimentos debido al corte electrico. Solo espero que la salida sea inesperada y sin traumas.
Ana Cecilia Martínez
