El desarrollo sustentable de las
sociedades latinoamericanas se ha visto obstaculizado por las diferencias
culturales existentes entre los pueblos. Latinoamérica es una sociedad atrasada
y rural con grandes riquezas naturales pero con escaza tecnología. Esto los
lleva a depender de los países desarrollados que poseen otra manera de pensar.
El choque entre estas culturas se cristaliza en los valores y variables con las
que miden su éxito.
Ambos han llegado a la conclusión que la educación
es una manera de nivelar este desequilibrio. Ahora los países en desarrollo
deben objetivizar sus necesidades. Considerar que sus valores culturales son
importantes pero que además de ellos deben poseer otras destrezas que los
distingan. Recurrir a las recetas o ser colaborativos para lograr los créditos necesarios
tiene su costo.
Los países desarrollados han creado
organismos para que esta brecha disminuya y los países en desarrollo puedan
acudir a ellos para solventar sus problemas. La priorización de las necesidades
educativas, la capacitación de los docentes y la aceptación de la tecnología
pueden ser sus armas para lograr el objetivo del equilibrio entre ambas
culturas.
Estas
Instituciones desarrollan proyectos que generalizan los comportamientos de los
pobladores y los aplican como recetas
que deben tener éxito. Pero olvidan que los pueblos están divididos en naciones
porque se agruparon debido a que sus pobladores tenían una idiosincrasia común.
Al realizar las evaluaciones se encontró que en unos tienen éxito y en otros no
hay ningún tipo de respuesta. Actualmente las naciones latinoamericanas se han
sentado a reflexionar el porqué de esta situación. Encontraron que las
Instituciones no poseen un patrón de premisas para aplicar su receta y así,
dilucidar cuales son los requisitos para el éxito.
Se debe enfatizar que las
Organizaciones en análisis tienen orígenes diferentes y por ello sus puntos de
vistas difieren para el logro del objetivo. La primera el Banco Mundial tiene
amplia experiencia en proyectos y su fin es que su inversión se reeditue. El
Alba fue formada recientemente se basa en la cooperación de los pueblos para
poder compensar a través de fondos
creados para ello, las asimetrías existentes entre los países llamados del
primer mundo con respecto a ellos.
La política del Banco Mundial es basar
su financiamiento en capacitar a los pueblos con la finalidad que las naciones
creen sus mercados. El incentivo es que sus productos sean competitivos y así
se puedan insertarse en el conjunto de naciones. Para ello sus préstamos están
basados en las necesidades de la nación. Infraestructura, capacitación, tecnología,
etc. Por ello la receta no tiene premisas. Depende de la nación, los objetivos a plantearse. Las naciones deben
priorizar sus necesidades en orden de
alcanzar su desarrollo.
Como medio para obtener el desarrollo,
el Banco Mundial considera que capacitar la población es una estrategia fácil
de adoptar por cualquier país. Con la capacitación
se logran otros objetivos como lo es la mejora de los servicios públicos, el
poder adquisitivo de la población y la calidad de vida. El Estado debe garantizar a sus ciudadanos
que todos tengan acceso a los servicios, de no ser así el Estado los debe
garantizar como servicio público.
El Banco Mundial tiene la consigna ‘invertir en la gente` con
la finalidad de incentivar la competitividad. La competitividad tiene como meta
bajar los costos. El estado no debe
inferir en el Mercado y así la Nación obtiene otros logros como lo es la
eficiencia, productividad, calidad total, servicios al consumidor, innovación y
creatividad.
El
desarrollo autosustentable de una Nación es desarrollar una economía abierta de
mercados, concebida como una reforma
social, que como una secuela de la inversión que se ha hecho sea la respuesta
del pueblo a una política bien concebida. La condición esencial es la eficiencia y
viabilidad de la economía.
La Alianza Bolivariana para las Américas
es una organización que basa su financiamiento en la cooperación entre los países
miembros, con la finalidad que apoyándose entre ellos se puedan insertar como
bloque al concierto de las naciones del mundo. Esta cooperación se fundamenta
en la complementariedad, fortaleza y capacidades de los pueblos que la
integran. Las metas que comparten. El aprovechamiento racional de los recursos
naturales.
Las políticas que se proponen es la integración
de las naciones a través de tratados que satisfagan las necesidades de sus
miembros, de empresas grannacionales que los unan como grupo geopolítico, la creación de una moneda independiente del dólar,
la formación del recurso humano, la articulación y desarrollo de redes con movimientos
sociales, desarrollo de las economías de los países del bloque.
Como respaldo cuentan con recursos naturales
renovables y no renovables de gran magnitud. También cuentan con recursos no tecnológicos
como la agricultura y ganadería. Basado en ellos desean basar su desarrollo sustentable con
justicia social, la soberanía de nuestros países y el derecho a su
autodeterminación, para estructurar
políticas regionales soberanas.
Las políticas del Banco Mundial al no ser
concebidas para la idiosincrasia específica de las naciones, entran en
conflicto con los mismos. El Banco
Mundial evalúa sus proyectos en base a la eficiencia y desempeño de su inversión.
Las naciones latinoamericanas no están acostumbradas a estos patrones. Para
ellas priva la razón social. Pueblos con grandes sectores socioeconómicamente
pobres, sus necesidades primarias son la alimentación, vivienda y servicios públicos.
De
acuerdo al Banco Mundial al tener como objetivo reducir la pobreza, usa la
pobreza como herramienta de estos pueblos para su desarrollo, ya que su mayor
riqueza es la pobreza pues el recurso es el trabajo, esto implica que los
pueblos son explotados con bajos sueldos pues de ellos resultan bajos costos y
por lo tanto competitividad. La tecnología y la información no están
contempladas pues esto implicaría desempleo.
Para el ALBA la cooperación es su insignia,
pero esto tiene un costo elevado para el o los países que aportan. Como existe
un desequilibrio entre los países, unos relativamente tecnológicos y otros
totalmente rurales. La balanza está muy desequilibrada, los países que aportan
en realidad están financiando a países agrarios con una escaza esperanza de
retorno o pago de ese crédito. Sus prioridades se basan en la estructura
sociocultural del país, que si no se avoca al turismo no encontrara el
crecimiento y desarrollo ansiado para el país.
Por
sus potenciales riquezas siempre estarán supeditados a las potencias que poseen
las tecnologías para explotarlas. No desarrollan las tecnologías necesarias
para ingresar al siglo XXI pues sus
necesidades por los bienes y servicios básicos son su prioridad. Existen
programas de intercambios educativos que son muy positivos pero que se
encuentran condicionados a una ideología.
Para que las naciones latinoamericanas
logren su desarrollo sustentable es necesaria que la riqueza dentro de cada una
de ellas sea distribuida equitativamente. La educación como vehículo
potenciador de esta igualdad es una realidad. Lograr estas metas requiere una
disciplina para el país que se comprometa con este logro.
Recurrir
al Banco Mundial con sus recetas que exigen una taza de retorno para su inversión,
no es un imposible. Si el país se compromete con los indicadores valorativos de
la Organización y los transmita a sus connacionales. Por otra parte el Alba a través
de sus empresas grannacionales puede lograr buenos triunfos. Porque la idea no
es mala.
Es muy temprano para evaluar los logros
del ALBA, lo que si se ve es que los países ricos financian a los pobres. Si
los gobiernos de estos países con
recursos están claros en que es un
desarrollo del bloque, colaborativo, pero sin empobrecer a su propio país. Al
cabo de unos años se podrá ver la cosecha de una Gran Nación plural unida por intereses económicos, que los catapultara en bloque al concierto de
naciones.

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